AMOR ETERNO
viernes, 29 de enero de 2010
Cuando las últimas nieves
del invierno caigan...
Cuando los profundos surcos
en nuestros rostros aparezcan...
Cuando los últimos rayos de sol
del verano iluminen...
Cuando el peso de nuestros párpados
hagan nuestra mirada más opaca...
Cuando ya la ebullición de la sangre
de la primavera no asome...
Cuando nuestras piernas ya no sostengan
tan fuertemente nuestros cuerpos...
Cuando el triste y húmedo invierno
entre en nuestras vidas...
Entonces, nuestros labios,
sellados y firmes siempre
sea la estación que sea,
se amarán para...
de una vez, dejar de existir juntos.
Y...en el Mundo de los Sueños
volver a vivir nuestro amor
gran amor
Bordas.
martes, 26 de enero de 2010
Siento todo lo que siento. Siento paz en mi cuerpo, compases de un estado ectoplasmatico que no vivo por ti, ni por nadie. Vivo para mi, es un equipaje personal lujoso en experiencias bellas y tristes, alegres y concretas. Mi barco ha varado en la playa de la espera, un destino conocido antes de hoy. Un viejo lugar donde habita la paciencia.
Siento el viento soplado sobre mi viejo velero, escucho el chirriar de las viejas maderas. Mi timón que no gira en busca de ninguna dirección, empujándome hacia mares de incertidumbres. Seguro de tener la tenacidad suficiente para varar en una playa no lejana a este destino. Cuando veo el color del mar desde la borda, intuyo cual será el destino final.
Hoy siento el viento por ti y para ti, abrazo tu soledad, esa soledad compartida, porque me siento a tu lado. Lleno tu espíritu de besos y estoy junto a ti. Ahora te sientas aquí, yo me acurruco a tu lado, pese a que me dices ese “no” pidiéndome perdón. Cada viaje es diferente, nunca es igual, según nos sentemos en la borda a observar el desplazamiento de nuestra nave. Pueden parecer iguales, idénticos, pero ningún viaje es igual. Esperando que me aleje de ti, alejándome del comienzo de la tormenta de tus lágrimas. Lejos de tu tristeza contagiosa, de tu individualidades. No vuelvas a decirme "no", porque ya estoy abrazado a ti, gritando a tu soledad para que se aparte de ti.
Ese dolor que te hunde y atormenta, taladrando el corazón, intentándome decir adiós, no te vayas caminando. Rezando porque todo vuelva a ser como antes, a dormir entre tus sabanas de mar, de algas y sirenas jugando en tus estados oníricos. Veo como tus velas se esfuerzan y se abren esperando un viento que empuje tu velero lejos de este paraíso apagado. Veo todas tus ilusiones amontonadas en la cubierta, esperando una brisa favorable que te lleve lejos, de esta playa.
Hoy siento el viento por ti y para ti, abrazo tu soledad, esa soledad compartida, porque me siento a tu lado. Lleno tu espíritu de besos y estoy junto a ti. Ahora te sientas aquí, yo me acurruco a tu lado, pese a que me dices ese “no” pidiéndome perdón. Cada viaje es diferente, nunca es igual, según nos sentemos en la borda a observar el desplazamiento de nuestra nave. Pueden parecer iguales, idénticos, pero ningún viaje es igual. Esperando que me aleje de ti, alejándome del comienzo de la tormenta de tus lágrimas. Lejos de tu tristeza contagiosa, de tu individualidades. No vuelvas a decirme "no", porque ya estoy abrazado a ti, gritando a tu soledad para que se aparte de ti.
Ese dolor que te hunde y atormenta, taladrando el corazón, intentándome decir adiós, no te vayas caminando. Rezando porque todo vuelva a ser como antes, a dormir entre tus sabanas de mar, de algas y sirenas jugando en tus estados oníricos. Veo como tus velas se esfuerzan y se abren esperando un viento que empuje tu velero lejos de este paraíso apagado. Veo todas tus ilusiones amontonadas en la cubierta, esperando una brisa favorable que te lleve lejos, de esta playa.
Enciendo el fuego, muriéndome al ver cómo te erosionas al levar anclas, sin desplazarte, sin velas empujadas por el viento. Espera en esta playa de soledad, espera con paciencia, el viaje empieza de comenzar, ahora descansa. Llegaran tormentas duras, lluvia y tempestad, noches aciagas y día de un sol ardiente. Grita ahora por el descanso y la libertad. El viaje comenzara y tienes que estar preparada.
Duerme junto a este mar, junto a esta playa, túmbate en esta arena a descansar, no pidas ahora caminar. ¿Quién comprende los versos de la mar? ¿Quién comprende los vientos? Comprendo las tierras y los valles, las tormentas de verano y los caballos en libertad. Comprendo tu dolor aunque no lo vea, comprendo tu ansiedad por volar lejos de este pesar. Tu voz, esa voz ahogada entre lazos que tiran.
Escucha los delfines en alta mar bailando bajo la luna esta noche, escucha la vida rebosando en los vasos de nuestros días. Observa ahora nuestros barcos serenos, encallados cerca del rocoso de la costa.
Duerme, solo duerme, cuando la brisa arrecie te acompañare para levar el ancla, podrás así quedar libre de este dolor, libre de pesares y tristezas… Duerme, ahora en este fuego encendido para aliviar tu espíritu. Respira el olor de las flores que adornan los cabellos de las sirenas.
Llegaran días de más viajes, de más playas y bordas…
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